La oficina es un espacio demandante que requiere del mejor confort y de un ambiente armónico para poder desempeñarse de la mejor forma.

Hace algunos años la iluminación en estos espacios era simplemente la instalación de tubos fluorescentes en serie que daban luz a los sitios de trabajo. En la actualidad, es otra cosa. Desde el amueblado, hasta los materiales arquitectónicos, así como la cantidad y calidad de luz, son detalles que deben pensarse e instalarse en un recinto laboral.

No todos los espacios de trabajo son iguales, algunos demandan mayores herramientas que otros, por lo que es importante detectar las necesidades del espacio y de las actividades que se realizarán en él para conocer la tecnología a implementar.

Ya sea privada o abierta, la iluminación debe ponderarse y sobre todo, estudiarse y analizarse. Comúnmente, las oficinas privadas tienen un dominio absoluto sobre la iluminación, en cambio las abiertas hacen uso de la luz natural la mayor parte del día, pero ojo, esto no significa que no requieren de instalaciones de luz artificial, en estos casos se recomienda colocar líneas de luminarias en paralelo a las ventanas, para regular la intensidad de la luz, garantizando el nivel mínimo requerido para el lugar de trabajo (500 luxes).

Las normas para sitios de trabajo marcan 500 luxes como la medida mínima de luz, sin embargo, el diseñador de iluminación puede aplicar su criterio para optar por algo inferior que le permita al trabajador tener mayor confort al momento de realizar sus labores.

Para esto se debe lograr un balance, lo que requiere tomar en cuenta el tipo de iluminación, y para ello hay cuatro formas de lograrlo: luz directa, indirecta, la combinación de ambas y finalmente lo que se conoce como la luz suave. Dependiendo de la aportación cada uno de los anteriores tipos de iluminación se puede decidir si 500 luxes es lo óptimo o si se puede bajar el nivel, por ejemplo, a 400 luxes, cuando haya contribuciones importantes de luz indirecta.

La percepción será un importante factor a tener en cuenta, pues existen algunos efectos que provocan estrés, como es el caso del “efecto caverna”, el cual se presenta cuando un sitio de trabajo se ilumina de forma directa, las superficies verticales y los techos quedan oscuros, lo que provoca que las pupilas abran y cierren constantemente.

La combinación de diversas formas de iluminación puede ser benéfica para distintos casos, en el comentado previamente, ayuda a genera superficies verticales y techos bien iluminados, haciendo que la percepción de luz sea mejor y que ésta se distribuya de forma general sin concentrarla en un sitio específico, lo que logra disminuir la fatiga visual.

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